Testo
Había un lenguaje lento entre los dedos,
una corriente viva bajo la piel,
el tiempo se doblaba entre los cuerpos,
como si el mundo hubiera dejado de correr.
Tu respiración rozaba mi nombre
y yo aprendía el peso de tu silencio,
cada distancia moría en un detalle,
en el preciso instante en que me buscabas.
Recuerdo el ritmo cálido de tus pasos,
la forma en que suspendías mi aliento,
las noches enteras entre tus brazos,
como si el tiempo fuera solo nuestro.
Había palabras dichas con la piel,
caricias lentas que soltaban miedos,
y en ese desorden que llamamos amor
me perdía sin querer volver.
Luego nos separaron tantas calles,
entre días enredados como nudos,
pero hay cuerpos que no olvidan
la forma que los hizo temblar.
Ahora bailo con el aire que te busca,
me pierdo en la soledad de esta ciudad,
y si una brisa te roza sin apuro,
quizás mi aliento haya vuelto a ti.
Y cuando el viento pasa entre mis manos,
aún arde ese llamado dentro de mí,
porque hay amores que resisten
y siguen vivos dentro de la piel.
Ahora camino por cuartos todavía tibios
donde tu aroma se quedó flotando,
y cada paso despierta tu recuerdo
como una mano que busca tu piel.
También me detengo en estas noches vacías,
entre sábanas frías y luces apagadas,
pero tu recuerdo vive en tus curvas,
en cada aliento que quedó en mí.
Es distancia, no es vacío,
te siento aquí,
dentro de mi cuerpo,
aunque no te tenga.
Ahora bailamos dentro del mismo viento,
aunque lejos, aquí nos encontramos,
si cierras los ojos sentirás ese fuego
que sigue ardiendo fuerte dentro de los dos.
Hay gestos que nunca mueren,
quedan vivos como luz en las estrellas,
y si el tiempo ahora nos aleja,
nos traerá de vuelta a la piel.
Si el viento pasa lento entre las manos,
no le temas a ese escalofrío,
quizás sea solo nuestra huella
que aún baila dentro de los dos.
Oh-oh…
aún dentro de los dos…
aún dentro de los dos…